Caries: Qué debes saber

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boca abierta con carie en el diente

Una caries es la destrucción progresiva del diente provocada por los ácidos que producen las bacterias de la placa al alimentarse del azúcar. No aparece de golpe: empieza como una pérdida de minerales invisible y avanza por capas. Y ahí está el dato que más importa: en la fase inicial todavía se puede detener sin empastar; una vez que se ha formado la cavidad, ya no. En Clínica Dental Salvo te explicamos cómo se forma, por qué al principio no duele, qué síntomas la delatan y qué tratamiento corresponde en cada fase.

¿Qué es una caries?

Para entender qué es una caries, primero debemos comprender la estructura de nuestros dientes. Nuestros dientes están compuestos por diferentes capas, siendo el esmalte la capa externa más fuerte, bajo ella la dentina y, en el centro, la pulpa, donde están el nervio y los vasos sanguíneos.

La caries dental es una enfermedad que afecta al esmalte dental y a las capas internas del diente. Se produce debido a la descomposición de los restos de alimentos que quedan en la boca después de comer y a la acción de bacterias presentes en la placa dental.

Conviene entenderla como un proceso dinámico y no como un agujero que aparece un día. Cada vez que comemos algo azucarado, el pH de la boca baja y el esmalte pierde minerales; en las horas siguientes, la saliva y el flúor los devuelven. La caries se forma cuando ese balance se rompe de forma sostenida a favor de la pérdida.

Con el tiempo, si no se trata, las bacterias pueden llegar a las capas más internas del diente, causando dolor e incluso la pérdida del diente.

Las fases de una caries

Saber en qué fase está una caries es lo que determina el tratamiento, y explica por qué dos personas con «una caries» reciben indicaciones tan distintas.

  1. Mancha blanca. El esmalte ha perdido minerales pero sigue entero. Se ve como una zona blanquecina y mate, sobre todo junto a la encía. No duele. Es reversible.
  2. Caries de esmalte. La superficie se rompe y aparece una cavidad pequeña. Normalmente tampoco duele, y a partir de aquí ya hace falta restaurar.
  3. Caries de dentina. Al llegar a la capa siguiente, el avance se acelera porque la dentina es más blanda. Es la fase en la que suelen aparecer la sensibilidad al frío y al dulce, y las molestias al masticar.
  4. Afectación de la pulpa. Cuando las bacterias alcanzan el nervio aparece el dolor intenso o espontáneo, y el diente ya no se resuelve con un empaste: hace falta endodoncia.

La conclusión práctica es inconveniente pero útil: cuando una caries empieza a doler, ya lleva bastante camino recorrido. Las que se detectan en revisión son casi siempre las más baratas y sencillas de tratar.

¿Se puede parar una caries sin empastar?

Sí, pero solo en la primera fase. Mientras la lesión sea una mancha blanca sin cavidad, el esmalte puede recuperar minerales y la caries puede detenerse. Para eso hacen falta tres cosas a la vez: flúor de forma constante, una limpieza eficaz de esa zona concreta y reducir la frecuencia con la que se toma azúcar.

En la consulta se puede reforzar con barnices de flúor, selladores o técnicas de infiltración según el caso, y se cita al paciente para comprobar si la lesión se ha estabilizado.

Lo que no es cierto es que una caries ya cavitada pueda cerrarse sola o con productos caseros. El esmalte no se regenera, y ningún enjuague ni pasta rellena un agujero. Cuando existe cavidad, retrasar el empaste solo hace que el que finalmente se haga sea más grande.

Causas por las que aparecen las caries

Las caries aparecen por la combinación de varios factores. Los principales son:

  • Mala higiene bucal, que permite que la placa se acumule y madure.
  • No cepillarse los dientes con regularidad, en especial antes de dormir, cuando la producción de saliva baja.
  • No limpiar entre los dientes, donde el cepillo no entra y donde aparecen las caries interproximales.

También es determinante la dieta, y aquí hay un matiz que cambia mucho las cosas: importa más la frecuencia que la cantidad. Un postre dulce en una comida provoca una bajada de pH; ir picando o dando sorbos a un refresco durante toda la tarde mantiene el diente en ácido durante horas, y eso es lo que realmente destruye esmalte.

Los azúcares proporcionan alimento a las bacterias presentes en la boca, que se alimentan de ellos y liberan ácidos que dañan el esmalte dental.

Otro factor que puede influir en la aparición de las caries es la predisposición genética. Algunas personas tienen una mayor susceptibilidad a desarrollar caries debido a la estructura de sus dientes o la composición de su saliva. Y la boca seca —por medicación o por otras causas— es uno de los factores de riesgo más infravalorados, porque sin saliva se pierde el principal mecanismo de defensa.

Síntomas habituales de la caries dental

Los síntomas de una caries dental pueden variar dependiendo de la gravedad de la enfermedad. En las etapas iniciales, es posible que no haya señales visibles ni molestia alguna.

Sin embargo, a medida que avanza, puedes experimentar:

  • Sensibilidad al consumir alimentos o bebidas calientes, frías o dulces
  • Dolor o incomodidad al masticar alimentos
  • Manchas blancas, marrones o negras en los dientes, especialmente en áreas donde es difícil alcanzar con el cepillo
  • Comida que se queda siempre atrapada en el mismo punto, o hilo dental que se deshilacha al pasar por un espacio concreto
  • Mal aliento o mal sabor localizado

Estas señales indican que la descomposición del esmalte ha comenzado. Si no se trata, la caries puede progresar y causar la formación de agujeros visibles en los dientes.

Hay un tipo que merece mención aparte porque no se ve: las que se forman entre dos dientes solo se detectan con radiografía. Es la razón por la que en una revisión se hacen radiografías incluso cuando todo «parece bien».

¿Quién está en riesgo de sufrir una caries dental?

Todos estamos expuestos al riesgo de sufrir caries dentales, pero ciertos factores pueden aumentar tu susceptibilidad. Los niños pequeños y los adultos mayores tienen un mayor riesgo debido a que pueden tener más dificultades para mantener una buena higiene bucal.

Si tienes problemas de salud como diabetes, enfermedad periodontal o boca seca, también puedes ser más propenso a desarrollar caries. Otras situaciones que elevan el riesgo son llevar ortodoncia fija, tener empastes o coronas antiguos con bordes desajustados —donde puede aparecer una caries recurrente— y las raíces expuestas por retracción de las encías, que dan lugar a la caries radicular.

En niños hay que añadir un factor propio: los dientes de leche tienen el esmalte más fino, así que una caries avanza más rápido que en un adulto. Conviene tratarla y no esperar a que el diente se caiga, porque una infección puede afectar al permanente que viene detrás. Es una de las razones de las revisiones en odontopediatría.

¿Cuál es el tratamiento para las caries dentales?

El tratamiento de las caries dentales depende de la gravedad de la enfermedad. En lesiones iniciales, se puede optar por soluciones conservadoras como la aplicación de flúor para fortalecer el esmalte y detener la progresión de la caries.

Cuando ya hay cavidad, lo que corresponde es un empaste: se retira el tejido dañado y se reconstruye el diente, habitualmente con composite del color del diente. Si la destrucción es extensa puede hacer falta una corona que cubra la pieza entera.

Si la caries ha alcanzado el nervio, el tratamiento es una endodoncia, que retira la pulpa infectada y permite conservar el diente.

En situaciones en las que la caries ha dañado severamente el diente y no se puede salvar, puede ser necesario extraer el diente y reemplazarlo con una prótesis dental, como un implante o un puente dental. Es la última opción, y la que se intenta evitar tratando antes.

¿Cómo se pueden prevenir las caries?

La prevención de las caries dentales es fundamental para mantener una buena salud bucal. Aquí hay algunas pautas que puedes seguir para reducir el riesgo de desarrollar caries:

  • Cepillarse los dientes correctamente: Es importante cepillarse los dientes al menos dos veces al día, durante dos minutos cada vez, y siempre antes de acostarse. Utiliza un cepillo de cerdas suaves y pasta dental con flúor, y cepilla todas las superficies, incluidas las zonas de difícil acceso.
  • No enjuagues con mucha agua al terminar: escupe el exceso de pasta y deja que el flúor permanezca en contacto con el diente. Es un gesto pequeño que aprovecha bastante mejor el dentrífico.
  • Limpiar entre los dientes a diario: El hilo dental o los cepillos interproximales eliminan la placa donde el cepillo no llega, que es justo donde más caries se forman.
  • Espaciar el azúcar, no solo reducirlo: concentra los dulces en las comidas en lugar de repartirlos a lo largo del día, y opta por fruta y verdura fresca entre horas.
  • Hacer visitas regulares al dentista: permiten detectar lesiones antes de que duelan y aplicar selladores en las superficies más vulnerables, sobre todo en niños.
  • Valorar un enjuague con flúor: puede ser un refuerzo útil en personas con riesgo alto. Consulta con tu dentista si en tu caso aporta algo.

Tratar tus caries en Clínica Dental Salvo

En Clínica Dental Salvo el planteamiento no es solo empastar lo que hay, sino entender por qué está apareciendo. Una boca con varias caries a la vez suele estar contando algo —higiene, dieta, boca seca, empastes antiguos que filtran— y si eso no se corrige, las caries vuelven.

En la revisión hacemos una exploración completa con radiografías, te explicamos en qué fase está cada lesión y qué opciones hay para cada una, incluidas las que aún pueden vigilarse sin tocar el diente.

Si notas sensibilidad, ves una manchita que antes no estaba o hace tiempo que no te revisan, puedes pedir cita para una revisión. Cuanto antes se detecta una caries, menos diente hay que quitar.

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