Sensibilidad dental: ¿Por qué ocurre y cómo aliviarla?

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hombre con dolor dental

La sensibilidad dental es ese pinchazo corto e intenso que aparece al tomar algo frío, dulce o ácido, o al respirar aire frío, y que se va en cuanto retiras el estímulo. Ocurre cuando la dentina —la capa que hay bajo el esmalte— queda expuesta y sus microcanales transmiten el estímulo hasta el nervio. La buena noticia es que en la mayoría de los casos se controla, y buena parte del alivio depende de cambios sencillos. Desde Clínica Dental Salvo te contamos por qué ocurre, qué funciona para aliviarla y cuándo conviene que la revise un profesional.

¿Qué es la sensibilidad dental?

La sensibilidad dental se refiere a la sensación de dolor o molestia que se experimenta en los dientes al consumir alimentos o bebidas que son frías, calientes, dulces o ácidos.

Técnicamente se llama hipersensibilidad dentinaria, y tiene un mecanismo bien descrito: la dentina está recorrida por miles de túbulos microscópicos llenos de líquido que conectan con la pulpa. Cuando el esmalte que los cubre se pierde, o cuando la encía se retrae y deja la raíz al descubierto, un cambio de temperatura mueve ese líquido y el nervio lo interpreta como dolor.

Esta condición puede variar desde un leve malestar hasta una molestia muy marcada, aunque tiene una característica constante: es un dolor breve y provocado. Si el dolor aparece solo, dura varios minutos o despierta por la noche, ya no encaja con una simple sensibilidad y conviene revisarlo.

Es un problema muy común, y comprender su causa concreta es lo que permite elegir el tratamiento adecuado, porque no todas las sensibilidades se alivian igual.

Persona revisándose los dientes frente al espejo

Principales causas de la sensibilidad dental

Todas las causas acaban en el mismo punto —dentina expuesta—, pero llegan por caminos distintos:

  • Desgaste del esmalte dental: El esmalte es la capa exterior de los dientes. Su desgaste puede exponer la dentina, que es más sensible. Suele deberse a un cepillado demasiado fuerte o en horizontal, que abre surcos en la zona del cuello del diente.
  • Erosión por ácidos: refrescos, cítricos, vinagres, bebidas isotónicas o el reflujo gástrico disuelven el esmalte de forma química, sin necesidad de roce.
  • Recesión de las encías: Cuando las encías se retraen, las raíces del diente pueden quedar expuestas y, por ende, sensibles. La raíz no tiene esmalte, así que reacciona con mucha más facilidad. Lo desarrollamos en la guía sobre sensibilidad por retracción de encías.
  • Apretar o rechinar los dientes: el bruxismo desgasta las superficies de contacto y sobrecarga el cuello del diente.
  • Caries o grietas en los dientes: La presencia de caries o fisuras puede incrementar la sensibilidad, ya que permiten que los estímulos externos afecten la dentina.
  • Tratamientos dentales: Algunos procedimientos, como limpiezas dentales, empastes o blanqueamientos, pueden causar sensibilidad temporal. Es la sensibilidad posterior a un tratamiento, que suele ceder en días o pocas semanas.

Es importante identificar la causa específica para poder abordar adecuadamente la sensibilidad dental. También conviene saber que puede ser un indicador de algo más serio, como una periodontitis o una caries avanzada, así que no es un síntoma para ignorar indefinidamente.

Cómo saber si es sensibilidad o algo más

Distinguirlo importa, porque el manejo es completamente distinto. La sensibilidad dentinaria da un dolor rápido, que aparece con el estímulo y desaparece con él, y habitualmente afecta a varios dientes o a una zona.

Conviene una valoración sin esperar cuando el dolor:

  • Aparece sin motivo, sin que hayas comido ni bebido nada.
  • Persiste bastante después de retirar el frío o el calor, en lugar de irse enseguida.
  • Te despierta por la noche o es pulsante.
  • Se concentra en un solo diente y va en aumento.
  • Se acompaña de hinchazón, mal sabor o sangrado de encías.

Esos rasgos apuntan a que la pulpa del diente está inflamada o a que hay una infección, y ahí ninguna pasta desensibilizante va a resolver el problema.

Cómo aliviarla en casa

Estas medidas son las que más diferencia marcan cuando se trata de una sensibilidad sin otra patología detrás:

  • Usa una pasta específica para dientes sensibles y dale tiempo. Actúan de dos formas: unas calman la respuesta del nervio y otras taponan los túbulos de la dentina. Ninguna hace efecto en un día: hay que usarla a diario y valorar el resultado al cabo de dos a cuatro semanas.
  • Aplícala también con el dedo sobre la zona sensible al acabar de cepillarte, y no enjuagues con mucha agua después. Deja que el producto permanezca en contacto con el diente.
  • Cambia la técnica de cepillado antes que el cepillo. Cerdas suaves, poca presión y movimientos desde la encía hacia el diente. Cepillar con fuerza y en horizontal es una de las causas más frecuentes, y también una de las más fáciles de corregir.
  • Espera para cepillarte después de algo ácido. Tras un cítrico, un refresco o un vómito, el esmalte está momentáneamente reblandecido; cepillar en ese momento lo desgasta más. Mejor enjuagar con agua y esperar un rato.
  • Evita las pastas blanqueadoras o muy abrasivas mientras haya sensibilidad, y los enjuagues con mucho alcohol.
  • Reduce la frecuencia de las bebidas ácidas, más que la cantidad. Tomarlas de una vez y con las comidas hace menos daño que ir bebiendo a sorbos toda la tarde.

Qué puede hacer el dentista

Cuando las medidas en casa no bastan, o cuando la causa exige tratarse, hay varias opciones. Cuál corresponde depende de lo que se encuentre en la exploración:

  • Aplicaciones de flúor de alta concentración o agentes desensibilizantes sobre las zonas afectadas, en sesiones cortas.
  • Restaurar los surcos del cuello del diente con composite cuando el desgaste ha creado una muesca que ya no se resuelve solo con pasta.
  • Tratar la causa de fondo: la caries, la fisura, la inflamación de las encías o el apretamiento nocturno, para el que puede indicarse una férula de descarga.
  • Valorar tratamiento de encías cuando la recesión es importante y deja mucha raíz al aire.

La decisión depende siempre de una exploración concreta: lo que resuelve una sensibilidad por cepillado agresivo no sirve para una por recesión avanzada.

Mujer llevándose la mano a la mejilla en una consulta dental

Factores que aumentan el riesgo de sensibilidad dental

Hay varios factores que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar sensibilidad dental. Algunos de estos factores son:

  • Higiene bucal inadecuada: No cepillarse los dientes adecuadamente puede propiciar el desgaste del esmalte y la acumulación de placa.
  • Uso excesivo de productos blanqueadores: Si bien son efectivos, su uso excesivo puede dañar el esmalte y aumentar la sensibilidad.
  • Enfermedades gastrointestinales: El reflujo ácido puede erosionar el esmalte dental, haciendo que los dientes sean más sensibles.
  • Boca seca: la saliva neutraliza los ácidos y ayuda a remineralizar. Cuando falta, por medicación o por otras causas, el esmalte queda menos protegido.

Conocer estos riesgos permite tomar precauciones para proteger la salud dental. Además, es importante mencionar que factores como la dieta también juegan un papel crucial en la salud bucal.

Alimentos que conviene moderar si tienes sensibilidad

Más que prohibir alimentos, la idea es reducir su contacto con el diente. Los que más influyen son:

  • Alimentos y bebidas ácidas: frutas cítricas, vinagres, refrescos con y sin azúcar y bebidas para deportistas. La cerveza y el vino blanco también son ácidos.
  • Temperaturas extremas: helados, hielo o bebidas muy calientes, que son los desencadenantes más inmediatos.
  • Alimentos azucarados: Estos pueden contribuir al desarrollo de caries, aumentando así la sensibilidad.

Al cuidar la dieta se pueden reducir los episodios de dolor. Y si notas que estás dejando de comer o beber cosas por miedo a la molestia, es señal de que merece la pena tratarlo en lugar de convivir con ello.

Pareja compartiendo un postre frío

Cómo prevenir la sensibilidad dental

La prevención es clave para evitar el desarrollo de la sensibilidad dental. Algunas estrategias efectivas incluyen:

  • Mantener una buena higiene bucal: cepillado al menos dos veces al día con pasta con flúor, sin apretar y llegando bien al margen de la encía.
  • Visitar al dentista regularmente: Revisiones periódicas pueden ayudar a identificar problemas antes de que se agraven, incluido el desgaste incipiente, que se ve antes de que duela.
  • Moderar el consumo de alimentos ácidos y azucarados: Esto ayuda a proteger el esmalte y reduce el riesgo de caries.

Implementar estas prácticas no solo ayudará a reducir la sensibilidad dental, sino que también promoverá la salud bucal general.

¿Cuándo acudir al dentista por sensibilidad dental?

Es esencial saber cuándo es el momento adecuado para buscar ayuda profesional. Si la sensibilidad dental persiste a pesar de los cuidados en casa —digamos, tras un mes usando una pasta desensibilizante y corrigiendo el cepillado—, es aconsejable visitar al dentista.

También es recomendable hacerlo si el dolor es intenso o si se presenta con otros síntomas, como sangrado de las encías, y sin esperar si aparece alguno de los signos descritos más arriba.

En Clínica Dental Salvo exploramos diente a diente para localizar de dónde viene la molestia —desgaste, recesión, una fisura, una caries o apretamiento— y tratamos esa causa, no solo el síntoma. Si llevas tiempo evitando el frío o el dulce, puedes pedir cita para una revisión.

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