Periodontitis: Todo lo que necesitas saber

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paciente ensenando encima enrojecida

La periodontitis, también conocida como enfermedad periodontal, es una infección crónica de las encías que destruye el hueso que sujeta los dientes. Es muy frecuente —la Organización Mundial de la Salud estima que su forma grave afecta a cerca del 19 % de la población adulta mundial— y tiene una particularidad que conviene entender desde el principio: el hueso perdido no se recupera, pero la enfermedad se puede detener. Cuanto antes se diagnostica, menos soporte se pierde. En este artículo de nuestra clínica dental en Zaragoza explicaremos todo lo que necesitas saber sobre la periodontitis, desde qué es hasta cómo tratarla adecuadamente.

¿Qué es la periodontitis?

La periodontitis es una enfermedad bucal crónica e inflamatoria que afecta a los tejidos que rodean y soportan los dientes. En términos simples, podemos pensar en los tejidos periodontales como la base de un edificio, ya que son fundamentales para mantener los dientes en su lugar.

Cuando estos tejidos se ven comprometidos debido a la periodontitis, los dientes pueden volverse móviles y, en casos graves, incluso caerse. Entre el diente y la encía se forman bolsas periodontales, espacios profundos donde las bacterias quedan a resguardo del cepillo y siguen destruyendo tejido.

Es importante tener en cuenta que la periodontitis no es lo mismo que la gingivitis, que es una forma menos grave de enfermedad periodontal. La diferencia es decisiva: en la gingivitis la inflamación se limita a la encía y es reversible; en la periodontitis ya se ha perdido hueso y esa pérdida es definitiva.

Motivos más comunes de la periodontitis

La periodontitis puede ser causada por una combinación de factores, incluyendo:

  • Higiene bucal deficiente
  • Falta de cuidado dental regular
  • Predisposición genética
  • Tabaquismo 
  • Enfermedades sistémicas como la diabetes

Estos factores pueden llevar a la acumulación de placa bacteriana y, eventualmente, a la inflamación del tejido periodontal.

La placa bacteriana en tus dientes puede dañar gradualmente los tejidos periodontales y debilitar la estructura de soporte de tus dientes. Cuando esa placa se mineraliza y se convierte en sarro, se vuelve una superficie rugosa que retiene más bacterias y que ya no se puede retirar en casa.

De todos los factores modificables, el tabaco es el que más pesa: agrava la destrucción ósea, enmascara el sangrado —así que la enfermedad avanza de forma más silenciosa— y empeora la respuesta al tratamiento. Con la diabetes, la relación va en los dos sentidos: un mal control glucémico favorece la periodontitis, y la periodontitis dificulta el control de la glucemia.

Signos de la periodontitis

La periodontitis puede manifestarse de diferentes formas, y es importante prestar atención a los signos tempranos para poder tratarla a tiempo. Algunos de los signos más comunes incluyen:

Hay un matiz importante: la periodontitis no suele doler. Por eso puede avanzar durante años sin que el paciente lo perciba, y por eso el sangrado al cepillarse —que muchas personas dan por normal— es la señal de alarma más útil que existe. Una encía sana no sangra.

Cómo se diagnostica

Mirar las encías no basta: hay que medir. El diagnóstico se basa en dos pruebas complementarias.

  • El sondaje periodontal, en el que se recorre con una sonda milimetrada el surco de cada diente en varios puntos para anotar su profundidad, si sangra y si hay retracción. El resultado se registra en un periodontograma, que sirve de punto de partida y de referencia para comparar en las revisiones siguientes.
  • Las radiografías, que muestran cuánto hueso queda alrededor de cada raíz. Es la parte que no se puede deducir de la exploración visual.

Con esos datos se establece la gravedad y el ritmo al que ha progresado la enfermedad, y de ahí sale el plan de tratamiento. Es también el momento de revisar factores como el tabaco o la diabetes, porque condicionan el pronóstico tanto como la propia limpieza.

Fases de la enfermedad periodontal

La enfermedad periodontal se clasifica en diferentes etapas según la gravedad de los daños periodontales.

A continuación, describiremos brevemente estas etapas para que puedas comprender mejor el progreso de la enfermedad y la importancia de abordarla a tiempo.

  • Gingivitis: como mencionamos anteriormente, la gingivitis es la forma más leve de enfermedad periodontal. En esta etapa, las encías están inflamadas y pueden sangrar fácilmente durante el cepillado o el uso del hilo dental. Aún no hay pérdida de hueso, y con tratamiento la encía vuelve a la normalidad.
  • Periodontitis leve: en esta etapa, el daño ha progresado más allá de las encías y puede comenzar a afectar el hueso y los tejidos de soporte de los dientes.
  • Periodontitis moderada: en esta etapa, el daño se vuelve más evidente y los dientes pueden comenzar a aflojarse. Se debe prestar atención inmediata a este punto para evitar una progresión hacia una periodontitis grave.
  • Periodontitis grave: en esta etapa avanzada, los daños son significativos y los dientes pueden estar severamente afectados. El tratamiento es esencial para evitar la pérdida de dientes.

En la consulta, esta gradación se traduce hoy en una clasificación más precisa que combina estadios, del I al IV, según cuánto soporte se ha perdido y cuánta complejidad tiene el caso, con grados, de A a C, que reflejan a qué velocidad avanza. Es lo que permite distinguir entre una enfermedad muy avanzada pero estable y otra menos extensa que está progresando rápido, dos situaciones que requieren un seguimiento distinto.

Si ignoramos los primeros signos de la enfermedad periodontal, podemos encontrarnos en un camino hacia la pérdida de dientes y problemas más graves.

Tratamiento para la enfermedad periodontal

Afortunadamente, la periodontitis se puede tratar con éxito si se detecta temprano y se toman las medidas adecuadas.

El tratamiento generalmente consiste en una combinación de terapias no quirúrgicas, como raspado y alisado radicular, junto con una mejora en los hábitos de higiene bucal en el hogar.

En el tratamiento de la periodontitis, los profesionales dentales eliminan las bacterias dañinaslimpian las raíces de los dientes y ofrecen las herramientas y consejos necesarios para mantener una buena higiene bucal. Suele hacerse por cuadrantes y con anestesia local, en varias sesiones.

Unas semanas después se repite el sondaje para comprobar la respuesta. Con eso se decide el paso siguiente:

  • Si las bolsas han cerrado, se pasa a la fase de mantenimiento.
  • Si quedan bolsas profundas, puede plantearse cirugía periodontal para acceder a esas zonas y, en casos seleccionados, técnicas para regenerar parte del defecto óseo.

Sobre los antibióticos conviene aclarar algo, porque genera confusión: no sustituyen a la limpieza de las raíces. Se emplean como apoyo en determinados casos y siempre por indicación del profesional, nunca como tratamiento por sí solos.

El mantenimiento no termina

Es la parte que decide el resultado a largo plazo y la que más se abandona. Una vez controlada la enfermedad, el paciente entra en un programa de mantenimiento periodontal con revisiones cada tres a seis meses, según su riesgo.

No es una limpieza rutinaria: en cada visita se vuelve a medir, se comparan los datos con el periodontograma anterior y se actúa sobre los puntos que han empeorado. Los pacientes que mantienen ese seguimiento conservan sus dientes mucho más tiempo que quienes lo interrumpen tras el tratamiento inicial.

Por qué importa más allá de la boca

La periodontitis mantiene un estado inflamatorio crónico, y eso ha llevado a estudiar su relación con otras enfermedades. Conviene ser preciso con lo que se sabe y lo que no:

  • Con la diabetes la relación bidireccional está bien establecida, y tratar la periodontitis puede ayudar al control glucémico.
  • Con la enfermedad cardiovascular y con algunas complicaciones del embarazo existe una asociación descrita, aunque la evidencia sobre una relación de causa directa es todavía limitada.

La lectura razonable no es alarmarse, sino tenerlo en cuenta: si tienes diabetes o estás embarazada, merece la pena que alguien revise tus encías.

Consejos para una buena higiene bucal

Además del tratamiento profesional, hay medidas que todos podemos tomar para mantener una buena higiene bucal y prevenir la periodontitis. Aquí hay algunos consejos prácticos que puedes seguir:

  • Cepíllate los dientes correctamente. Utiliza un cepillo de dientes suave y un movimiento suave y circular para limpiar tus dientes y encías, insistiendo en el margen donde la encía se une al diente. No te olvides de cepillar tu lengua también, ya que puede albergar muchas bacterias.
  • Limpia entre los dientes todos los días. El hilo dental es crucial para eliminar la placa bacteriana entre los dientes y a lo largo de la línea de las encías. Cuando ya hay espacios abiertos entre las raíces, los cepillos interproximales son más eficaces que el hilo, y el profesional indica cuál corresponde a cada hueco.
  • Usa colutorio solo como apoyo. Un enjuague antimicrobiano puede ayudar en fases concretas del tratamiento, pero no sustituye al cepillado ni a la limpieza interdental. Los de clorhexidina se pautan por periodos limitados, no de forma indefinida.
  • Deja el tabaco si fumas. Es la medida que más mejora el pronóstico, por encima de cualquier producto de higiene.
  • Visita a tu dentista regularmente. Las visitas regulares son fundamentales para detectar cualquier problema bucal a tiempo y recibir el tratamiento adecuado.

Tratar la periodontitis en Clínica Dental Salvo

En nuestra clínica contamos con un equipo dedicado a la periodoncia que trabaja con un enfoque personalizado y efectivo para el tratamiento de la periodontitis.

El planteamiento es siempre el mismo: medir primero —sondaje completo y radiografías—, tratar después, volver a medir para comprobar la respuesta y establecer un calendario de mantenimiento adaptado a tu riesgo. Así sabemos si el tratamiento está funcionando en lugar de suponerlo.

Recuerda, la periodontitis no es algo que puedas ignorar. Con el tiempo, puede provocar la pérdida de dientes y afectar negativamente tu salud bucal en general, y el hueso que se pierde en el camino no vuelve.

Si te sangran las encías al cepillarte, notas algún diente más suelto o hace tiempo que no te revisan las encías, puedes pedir cita para un estudio periodontal. El diagnóstico y el plan de tratamiento dependen siempre de esa exploración, no de lo que se pueda concluir leyendo.

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